jueves, 23 de septiembre de 2021

Lo que damos, nos vuelve. Y las semillas de lino.


Hace unos dos meses me comunicaron que volvía a tener tumores desmoide y realicé un directo en Instagram para explicaros lo que me estaba ocurriendo.

La verdad es que no fueron días fáciles, soy consciente que lo más normal es que vuelvan a salir, pero no estaba preparada para recibir la noticia pocos meses después de que me operaran por última vez, y una vez más, cuando más feliz y optimista me encontraba. Entonces se mezclaron muchas más cosas en mi vida y quizás tomé decisiones precipitadas y equivocadas, ya no puedo volver atrás, pero creo que se pueden solucionar.

La cuestión es que el año pasado ya me abrieron la barriga en 4 ocasiones, y hace dos años una. Y psicológicamente me encontraba hundida y la verdad es que me vi sola liada no solo en este problema, sino en más. Y notaba que la gente, en lugar de facilitarme las cosas, me las complicaba todavía más. Pero bueno.

Recibí un mensaje de Mariana, una chica argentina con la que había contactado a través de su madre. Las dos leían mi blog y su madre me pidió si podía hablar con su hija por whatsapp para ayudarla. Y así lo hice. Ella se compró mi libro y lo leyó en un par de días, y también se ha comprado otros libros que siempre recomiendo.

Mariana vio mi directo en Instagram y me comentó que había leído en el libro de Odile (que recomiendo a todo el mundo) que hablaba de que las semillas de lino tenían un efecto similar al tamoxifeno. El tamoxifeno es un tratamiento de quimioterapia en pastillas que “recomiendan” a personas con desmoide. Aunque la verdad es que, al existir pocos casos de personas con desmoide, tampoco hay mucha literatura ni suficientes estudios científicos que realmente determinen que el tamoxifeno puede ser efectivo para este tipo de tumores. El tamoxifeno es un tratamiento antiestrógeno y los tumores desmoide están relacionados con los estrógenos, por lo que, a priori, tendría sentido tomar tamoxifeno. Pero a la que lees los efectos secundarios, y sin saber realmente si va a funcionar en mi caso, pues la verdad es que me echa para atrás.

En su libro, Odile explica: “El tamoxifeno es un fármaco habitual en mujeres que han padecido cáncer de mama, pues inhibe los estrógenos y con ello la posibilidad de recidiva. La ingesta de 25gr de semillas de lino al día tiene un efecto similar a la toma de tamoxifeno, sin los importantes efectos secundarios que este fármaco provoca en las mujeres (cáncer de endometrio y tromboembolismo)”.

En las ensaladas y purés siempre me pongo semillas de lino, sésamo, chía y amapola recién trituradas, pero creo que no es suficiente. Por ello, hace semanas que quiero hacer crackers de semillas de lino en mi deshidratadora. Y justo el día de la luna llena en piscis los comencé a hacer. Puse semillas de lino enteras junto a semillas de lino trituradas y agua en remojo. Luego, por la mañana, le añadí salsa tamari, orégano y levadura nutricional. Y los puse a deshidratar en versión “raw” para que sean crudiveganos y así aprovechar más los nutrientes de las semillas de lino, que son la fuente vegetal más importante de omega-3, junto a las semillas de chía.

No me voy a extender mucho en hablar sobre las propiedades de la linaza o semilla de lino porque hay mucha literatura por la red, pero bueno, contiene unos fitoquímicos llamados lignanos y un gran aporte de Omega-3, isoflavonas, ácido alfa-linolénico… La linaza contiene una gran cantidad de fitoestrógenos, unas sustancias que modulan los niveles de estrógenos en sangre

Mariana, una chica argentina que se encuentra en una situación semejante a la que me encontraba yo, me demuestra que todo lo bueno que damos, lo recibimos. Gracias por darme esta información, pues me leí el libro de Odile en 2014 y la verdad es que ni me acordaba de esto.

Falta menos de un mes para que me realicen el TAC y la ecografía. Sé que es importante y ahora me encuentro con la mente más serena para hacer todo lo que esté en mis manos para evitar que esos desmoide crezcan. Estos últimos dos meses he estado bastante confundida, pero bueno, creo que también es normal.

Muchas gracias a todos los que me leéis, me ayudáis y me aconsejáis.


Y los crackers, deliciosos!


Nai

domingo, 12 de septiembre de 2021

¡Que nada ni nadie os limite!

¡Hola!

Hoy voy a compartir una entrada con algunas reflexiones que me vinieron a la mente el 6 de septiembre coincidiendo con nuestro sexto aniversario de boda.

Y no tiene nada que ver con la boda.

Como ya os he explicado en otras ocasiones, en diciembre de 2014 un cirujano, después de descartar la cirugía HIPEC tras abrirme el abdomen y ver lo que había dentro, me dijo que me quedaban pocos meses de vida. Exactamente entre 4 y 14. Repito, en diciembre del 2014. Así que podéis ir haciendo cálculos y veréis que ya los he superado con creces.

Cuando me “sentenció” faltaban 10 meses para la fecha de nuestra boda y se lo comenté. Me sugirió que si quería casarme adelantara la fecha. Entonces me di cuenta que la cosa iba en serio, y me quedé estremecida. En un primer instante lo tenía claro, iba a adelantar la boda porque para mi era muy importante. Pero luego, y disculpad las palabras que voy a utilizar, me dije: “¡Qué coño! Si llego es que me tenía que casar, y si no, pues que no. Que la enfermedad no cambie mis planes. No voy a forzar la cosa, voy a fluir y hacer todo lo que esté en mis manos para llegar a aquella fecha”.

Los que me conocéis sabréis perfectamente que fue un gran reto para mí llegar a la boda y que estaba súper motivada para llegar, no solo a la boda, si no, superar aquellos 14 meses.

La intención era clara y concisa: nadie ni nada iba a limitar mis creencias, mi vida, mis expectativas, mi ilusión. Por mucha bata blanca, estudios y base científica en la que sus palabras estuvieran basadas. Hasta mi último suspiro, todo lo que me quiera plantear debe ser posible, y si más no, voy a luchar para intentarlo. Que cabezonería no me falte.

Y cada día que me levantaba, tenía un propósito claro y me despertaba feliz porque faltaba un día menos para demostrar que la ciencia no podía determinar mi futuro. Y aquello se traducía en una fuente de optimismo con el que llenaba mis días y mis esperanzas para alcanzar lo que para la gran mayoría, era inalcanzable.

Y os comparto esto para las personas que quizás os dejéis influir por los pensamientos o creencias limitantes de los otros. En especial, para las personas que como yo fueron (o han sido, o están) desahuciadas por la medicina. A las y los pacientes de cáncer que ya se les haya dicho que no hay nada que hacer, más que esperar ver como la enfermedad te consume poco a poco. Sabéis, cada día que pasa, a TODAS las personas, le queda un día menos de vida. Independientemente de si están en perfecto estado o, al contrario, sufren alguna enfermedad. La parte positiva de tener una enfermedad “terminal” es que valoras más el tiempo que te queda y aprovechas más el presente. En cambio, quizás una persona sana, no lo tenga en cuenta.

He escrito esta entrada muy rápido, pero quería canalizar lo que siento en este momento. En resumen, deciros que, ya estéis sanos o no, valoréis el momento presente y disfrutéis de vuestra vida en todo instante. Si estáis en una situación complicada, pues lo mismo, y siempre teniendo en cuenta que las batas blancas también se equivocan, que no conocen toda la verdad, y que vuestra actitud es muy importante.

 


 

jueves, 26 de agosto de 2021

Las recetas de Nai: Ensalada de papaya marinada



Buenas a todos ;)

La semana pasada por fin tuve 5 días de vacaciones, me fui a Fuerteventura. Casualmente fue el último lugar donde estuvimos de vacaciones, en enero del 2020, y después de 4 cirugías he vuelto. En realidad, tenía que haber ido a finales del año pasado, pero me tuvieron que volver a operar y luego tuve que recuperarme. 

La papaya. La papaya es una fruta que detesto, os lo prometo. Pero fuimos a cenar a un restaurante monísimo (se llama El Invernadero, os lo recomiendo muchísimo, en el que cada semana hacen un menú distinto con sus propias verduras y es ¡INCREÍBLE!). Bueno, uno de los postres era un batido de papaya...no me inspiraba para nada pero... ¡ESTABA DELICIOSO! Así que decidí comprar una papaya canaria y traerla a casa con la intención de comerla para aprovecharme de sus grandes beneficios para la salud. 

La papaya nos aporta más vitamina C que la naranja (100gr de papaya cubre la dosis diaria de Vitamina C necesaria) y es una gran aliada para la piel por su alto contenido en provitamina A o betacarotenos. Cabe destacar, también, su gran aporte de calcio y potasio. Gracias a la papaína, la papaya favorece la digestión. Esta fruta tropical nos aporta una gran cantidad de antioxidantes que combaten los radicales libres y reducen los niveles de colesterol en sangre. 

Os comparto la receta, para camuflarla en vuestras ensaladas en el caso que no os guste comerla tal cual. 



INGREDIENTES (ensalada una bandeja de ensalada)

-1 cuarto de papaya
-2 tomates
-rodajitas de cebolla
-un puñado de nueces (yo utilicé 5)
-1 cucharada de alcaparras
-semillas de sésamo para decorar
-perejil fresco para decorar
- pimienta negra recién molida
-sal marina o sal rosa del Himalaya

para marinar la papaya:
-el zumo de un limón
-salsa tamari al gusto
-aceite de oliva virgen extra al gusto

martes, 17 de agosto de 2021

Las recetas de Nai: Crema de champiñones al aroma de tomillo y romero

 ¡Hola!

Hoy os traigo una receta muy sorprendente. Nos encantó a todos. Creo que nos sorprendió tanto por las especias y aromáticas que le añadí: pimentón de la Vera, tomillo y romero fresco. 

No tengo fotos del proceso porque no sabía que saldría tan buena y estaba convencida que sería una crema más, pero... ¡ESTABA DELICIOSA!

INGREDIENTES (salieron 3 cuencos):

-2 cebollas pequeñas/medianas
-1 patata pequeña
-500gr de champiñones
- aceite de oliva virgen extra
-sal
-pimienta negra
-1 cucharadita de cúrcuma
-1 cucharadita de pimentón de la Vera (ahumado)
-1 ramita de tomillo fresco
-1 ramita de romero fresco
-agua

para decorar: chorrito de aceite de oliva, pimentón de la Vera y un poco de brotes de tomillo fresco.

PASO A PASO:

1. Cortamos la cebolla a cuadraditos. En una olla, vertemos un poco de aceite de oliva. Añadimos la cebolla y sal marina al gusto. Pochamos la cebolla.

2. Pelamos la patata, la cortamos a cuadraditos y lo añadimos a la olla. Ponemos también la cúrcuma y la pimienta negra. Mezclamos de vez en cuando. 

3. Mientras, preparamos los champiñones. Los cortamos por la mitad o en cuartos, dependiendo de lo grandes que sean. 

4. Cuando esté la cebolla bien pochada, añadimos los champiñones y un poco de sal. Veremos que su tamaño disminuirá. Cuando esto haya ocurrido, añadimos el pimentón, el romero y el tomillo fresco. Mezclamos durante un minuto y, luego, añadimos agua hasta que esté uno o dos dedos por debajo de los champiñones, no los tienen que cubrir. Tapamos y dejamos cocinar durante unos 15 minutos.

5. Trituramos (podemos ajustar la textura con agua si nos queda muy espesa, pero a mí me quedó como la quería) y servimos en un cuenco con un chorrito de aceite, pimentón y unos brotes de tomillo.  





domingo, 15 de agosto de 2021

Las recetas de Nai: sopa turca de lentejas (Kırmızı Mercimek Çorbası)


Hola a todos ;)
Hoy comparto uno de los platos más típicos de la cocina turca, se trata de una crema de lentejas rojas acompañada de aceite picante de pul biber (pimiento aleppo). Este plato, que en Turquía se conoce como Kırmızı Mercimek Çorbası, os lo servirán en cualquier restaurante turco, eso sí, si sois veganos o vegetarianos aseguraos que no utilizan caldo animal para cocinarlo. A veces tiene un color más amarillento y otras más naranjas. Si le añaden pasta de concentrado de tomate adquiere esa tonalidad anaranjada. No es el caso de la mía, porque yo no tenía, pero si vosotros tenéis, podéis añadirla durante la preparación. Por cierto, Kırmızı en turco significa rojo. 

Espero que os guste. Perdonad si no tengo fotos del proceso, pero no tenía pensado subir la receta, pero salió tan buena que me apunte lo que había utilizado. Quiero aprovechar para agradecer a Handan todo lo que me enseña sobre Turquía, y todos los productos que me trae de allí. Muchas gracias guapa ;)




viernes, 13 de agosto de 2021

Las recetas de Nai: Ensaladilla rusa vegana


¡Hola! ¿Cómo estáis?

Siento estar desaparecida, llevo un mes y diez días sin compartir nada en el blog y la verdad es que no estoy orgullosa de ello, pero a mitad de mes de julio recibí una noticia que no fue de mi agrado y no he tenido inspiración para mucho. Os hable de ello tanto en mi facebook como en mi instagram. Os dejo aquí el enlace por si os queréis informar.  Ya escribiré sobre ello más adelante.

Pero vayamos a la receta que os traigo hoy. Siempre había detestado la ensaladilla rusa, la verdad. Creo que la culpa la tiene el comedor del cole. Pero un día fuimos al Kombu (viernes noche hacen tapitas) y Alex se pidió una tapa de ensaladilla rusa. Yo le dije que no comería de eso (mi memoria me transportaba al gusto de la que comía en la escuela). Cuando la probó me dijo que era de lo mejor que había comido nunca, yo creía que me estaba vacilando. Insistió en que la probara, lo hice y me quedé boquiabierta. Repetimos, claro. 


Para el último cumpleaños que celebramos en época pre-covid, justo antes de que me operaran en febrero del 2020, vinieron mis tíos, la prima de mi padre y su marido, mis primos... Éramos muchos. Decidimos coger cáterin del Kombu y Alex pidió ensaladilla, entre otras cosas. ¿Y sabéis qué? Es lo que más triunfó entre los no veganos, y eso que teníamos fricandó de seitán y todo. Desde entonces siempre quise hacer mi versión, pero entre operaciones y trabajo nunca encontré la inspiración. Hasta el domingo pasado. Quedó rica rica... ¡RICA! Y la verdad es que más sencillo imposible, lo más complicado es pelar y cortar las verduras. Decidí hacerlas al vapor para que así conservaran más sus nutrientes. 

Paso a compartiros la receta, es como la hice yo, pero podéis variar la cantidad de cada hortaliza, incluso podéis añadir otras y crear vuestra propia versión. 

Por cierto, mirad atentamente al plato y veréis que alguien no se pudo resistir a la ensaladilla ;P


INGREDIENTES (para dos personas):

      

Para la ensaladilla rusa: 

- 4 zanahorias medianas

-1 puñado de judías verdes 

-4 patatas pequeñas/medianas

-media taza de guisantes (yo no tenía, por eso no puse)

-OPCIONAL, PERO LE DARÁ UN TOQUE A HUEVO: SAL KALA NAMAK

-un poco de perejil fresco para decorar

sábado, 3 de julio de 2021

Una de las decisiones más cruciales que he tomado: 6 años sin quimio

 Hola ;)

Hace dos días (el 1 de julio) se cumplieron 6 años de mi último tratamiento de quimioterapia, parecía inalcanzable, de acuerdo con lo que decían los médicos, pero ¡ey!, a veces se consigue lo imposible.

Hoy voy a explicaros un poco la relación que tuve con la quimioterapia y como fui fluctuando con ella. Si habéis leído mi blog o mi libro ya sabéis que hice 8 ciclos de quimioterapia en 2012 y luego de finales de junio del 2014 al 1 de julio 2015 (un año, vamos) realicé 20 ciclos más, que en realidad fueron dos tipos distintos de quimioterapia. Os dejo aquí el enlace donde podéis leer mi experiencia con cada ciclo de tratamiento.

Bueno, voy a exponer, ahora, mis pensamientos sobre el tratamiento, a 6 años vista.

QUIERO ACLARAR QUE TODO LO QUE VOY A EXPLICAR ES MI OPINIÓN BASADA EN MI EXPERIENCIA Y NO QUIERO QUE NADIE TOME DECISIONES SOBRE QUÉ DEBE HACER LEYENDO MI CASO. TODAS LAS DECISIONES QUE TOMÉ LAS HICE MIENTRAS REALIZABA LOS CICLOS DE QUIMIOTERAPIA. Y OS ASEGURO QUE SON DECISIONES VITALES QUE TOMÉ CON MUCHA PREMEDITACIÓN Y PRECAUCIÓN, Y SIGUIENDO BASTANTE MI INSTINTO (Y NO TANTO MI CEREBRO, QUE SEGURAMENTE ME DECÍA AGUANTA Y HAZ QUIMIO, O MI CORAZÓN, QUE ME PEDÍA LIBERTAD). MI INSTINTO ME DECÍA: VIVE FELIZ LO QUE TE QUEDE DE VIDA.

Ya sabéis que en junio del 2014 me diagnosticaron metástasis y tenían que hacerme una quimioterapia previa a una cirugía bastante complicada. Realicé 7 ciclos y un anticuerpo monoclonal provocó como quemaduras en mi cara, cuello, y granos por casi todo el cuerpo. Esos fueron los momentos más difíciles de la quimioterapia, pues cada mañana me miraba al espejo deseando volver a la normalidad, volver a tener una cara normal. Además, dolía y me avergonzaba de ir por la calle, porque todo el mundo me miraba y en algunas ocasiones hacían comentarios desagradables. En teoría, aquella quimioterapia tenía que reducir (o incluso hacer desaparecer) los tumores. Pero no fue así. En diciembre tenían que operarme, y no pudieron.

Antes de aquella operación, y visto a lo mal que lo pasé con la quimioterapia, había decidido que después de la cirugía no haría más quimioterapia y esperaría a ver como reaccionaba mi cuerpo. Pero me cerraron tal cual y los planes cambiaron. El cirujano me dijo que lo único que podía hacer era tratamiento de quimioterapia, que había dos tipos y uno no me había funcionado. Me explicó que tenía que esperar a que me funcionara el otro, y que tarde o temprano dejaría de hacer efecto y pasados unos 4 meses, ya no habría nada que hacer (paso de escribir la palabra, imagino que ya sabéis a que me refiero). Mis programas se fueron a la mierda, así que tuve que hacer quimioterapia. Me contaron que sería otro tipo de quimioterapia con otro anticuerpo y os aseguro que físicamente la toleré muy bien, me hicieron un total de 13 ciclos. Mi idea, entonces, era hacer quimioterapia y otras cosas que estaban a mi alcance (combinar el tratamiento médico con, digamos, cosas menos convencionales) y ver que pasaba, con el objetivo de ir reduciendo el tratamiento médico si los resultados de las pruebas mejoraban.