sábado, 3 de julio de 2021

Una de las decisiones más cruciales que he tomado: 6 años sin quimio

 Hola ;)

Hace dos días (el 1 de julio) se cumplieron 6 años de mi último tratamiento de quimioterapia, parecía inalcanzable, de acuerdo con lo que decían los médicos, pero ¡ey!, a veces se consigue lo imposible.

Hoy voy a explicaros un poco la relación que tuve con la quimioterapia y como fui fluctuando con ella. Si habéis leído mi blog o mi libro ya sabéis que hice 8 ciclos de quimioterapia en 2012 y luego de finales de junio del 2014 al 1 de julio 2015 (un año, vamos) realicé 20 ciclos más, que en realidad fueron dos tipos distintos de quimioterapia. Os dejo aquí el enlace donde podéis leer mi experiencia con cada ciclo de tratamiento.

Bueno, voy a exponer, ahora, mis pensamientos sobre el tratamiento, a 6 años vista.

QUIERO ACLARAR QUE TODO LO QUE VOY A EXPLICAR ES MI OPINIÓN BASADA EN MI EXPERIENCIA Y NO QUIERO QUE NADIE TOME DECISIONES SOBRE QUÉ DEBE HACER LEYENDO MI CASO. TODAS LAS DECISIONES QUE TOMÉ LAS HICE MIENTRAS REALIZABA LOS CICLOS DE QUIMIOTERAPIA. Y OS ASEGURO QUE SON DECISIONES VITALES QUE TOMÉ CON MUCHA PREMEDITACIÓN Y PRECAUCIÓN, Y SIGUIENDO BASTANTE MI INSTINTO (Y NO TANTO MI CEREBRO, QUE SEGURAMENTE ME DECÍA AGUANTA Y HAZ QUIMIO, O MI CORAZÓN, QUE ME PEDÍA LIBERTAD). MI INSTINTO ME DECÍA: VIVE FELIZ LO QUE TE QUEDE DE VIDA.

Ya sabéis que en junio del 2014 me diagnosticaron metástasis y tenían que hacerme una quimioterapia previa a una cirugía bastante complicada. Realicé 7 ciclos y un anticuerpo monoclonal provocó como quemaduras en mi cara, cuello, y granos por casi todo el cuerpo. Esos fueron los momentos más difíciles de la quimioterapia, pues cada mañana me miraba al espejo deseando volver a la normalidad, volver a tener una cara normal. Además, dolía y me avergonzaba de ir por la calle, porque todo el mundo me miraba y en algunas ocasiones hacían comentarios desagradables. En teoría, aquella quimioterapia tenía que reducir (o incluso hacer desaparecer) los tumores. Pero no fue así. En diciembre tenían que operarme, y no pudieron.

Antes de aquella operación, y visto a lo mal que lo pasé con la quimioterapia, había decidido que después de la cirugía no haría más quimioterapia y esperaría a ver como reaccionaba mi cuerpo. Pero me cerraron tal cual y los planes cambiaron. El cirujano me dijo que lo único que podía hacer era tratamiento de quimioterapia, que había dos tipos y uno no me había funcionado. Me explicó que tenía que esperar a que me funcionara el otro, y que tarde o temprano dejaría de hacer efecto y pasados unos 4 meses, ya no habría nada que hacer (paso de escribir la palabra, imagino que ya sabéis a que me refiero). Mis programas se fueron a la mierda, así que tuve que hacer quimioterapia. Me contaron que sería otro tipo de quimioterapia con otro anticuerpo y os aseguro que físicamente la toleré muy bien, me hicieron un total de 13 ciclos. Mi idea, entonces, era hacer quimioterapia y otras cosas que estaban a mi alcance (combinar el tratamiento médico con, digamos, cosas menos convencionales) y ver que pasaba, con el objetivo de ir reduciendo el tratamiento médico si los resultados de las pruebas mejoraban.

 Fui haciendo quimios y ya en febrero, lo recuerdo muy bien, veía como físicamente podía con el nuevo tratamiento, y podría aguantar mucho más, pues me sentaba muy bien, pero a nivel psicológico sabía que no podría soportar aquello hasta el resto de mi vida. Análisis, quimios, efectos secundarios, y repetir. Cada 10 días. Con todo el estrés que eso comporta, y, sobre todo, el no gozar de libertad, aunque si que gozaba de días de vida, cada día es un regalo. En febrero ya empecé a reflexionar y veía que no podría sostener aquel ritmo de vida, porque no era cómo yo entendía vivir. Pero no me atrevía a decirlo a nadie, porque quizás se creerían que estaba loca. Sólo yo estaba atravesando todo aquello y viviéndolo en primera persona.

Pasaron bastantes semanas y un día, mientras comía junto a Alex y mis padres, solté: “creo que voy a dejar la quimioterapia”. Sus reacciones no fueron como yo me había hecho la idea, me sorprendieron y me apoyaron.

Ahora faltaba otra parte difícil: decírselo al oncólogo. Fue en mayo, en una consulta. Llorando le dije que no podía continuar así y que necesitaba un descanso, y que no quería hacer más ciclos. Creo que el lo entendió, pues llevaba ya 11 meses seguidos de quimio. Me dijo que me esperara a finales de junio para completar un total de 12 ciclos con el anticuerpo, porque se ve que tenía más efectividad y que así me podía asegurar que llegaría a la boda (dos meses más tarde) bien y recuperada y que seguramente no haría falta reanudar el tratamiento hasta después de la fiesta. Así que le hice caso. A él le dije que quería un parón, pero en realidad, no quería hacer más tratamiento y confiaba en que no sería necesario.

El 1 de julio del 2015 terminé la quimio, coincidía con el cumpleaños de mi gran amiga Sol, y ella me dijo: “Núria, tengo el presentimiento que esta va a ser tu última quimio, ya verás.” Cuando escuché aquellas palabras le contesté: “ojalá, será complicado, pero haré todo lo que esté a mi alcance para que así sea”.

Y nada, pues me fueron haciendo tacs y nunca fue necesario reanudad el tratamiento. Recuerdo que el oncólogo siempre me decía que tarde o temprano sería necesario reemprenderlo, que lo máximo que había estado una persona sin tratamiento había sido 6 meses. Y bien, por el motivo que sea, yo he superado los 6 años.

GRACIAS, UNIVERSO, GRACIAS, ESTRELLAS, GRACIAS, ASTROS, GRACIAS A TODOS LOS QUE FORMÁIS PARTE DE MI VIDA Y HABÉIS CONTRIBUIDO A QUE LO IMPOSIBLE SE CONVIERTA EN UNA REALIDAD.

Y por favor, si estáis en una situación parecida a la que estaba yo, que os sirva de inspiración para creer que todo es posible, pero no actuéis como yo. Espero que mi caso os incite a conseguir lo inalcanzable para algunos, siguiendo vuestro propio camino, percibiendo y tanteando vuestra propia experiencia.

En la próxima entrada hablaré sobre esta cita que me ha arrebatado:

“Si en la vida, los juegos están dados, cada uno con un juego dado puede hacer una partida diferente”.

 


Besos,

Nai

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