domingo, 11 de noviembre de 2018

Viaje Tailandia - Cambodia: día 4 - Siem Reap (No tenéis que ir a Tonlé Sap/Kampong, es un timo organizado)



Lo mejor de la excursión: AGUA DE COCO!!! La compré por el camino

Martes 14 de agosto. Nos levantamos a las 04:40 de la mañana y cogimos un taxi al aeropuerto a las 05:05 por 400 bahts (10,61€), peajes incluidos en el precio. Llegamos a Suvarnabhumi a las 05:36. Se nota que no hay tránsito a estas horas de la mañana. Viajamos con Thai Smile (compañía de bajo coste de Thai Airways). Embarcamos en la puerta de embarque E2A tras pasear por el aeropuerto donde todo es carísimo. Un coco, por ejemplo, cuesta 180 bahts (4,77€) y en Ayutthaya lo compramos por 40 bahts (1,06€).

Vistas desde el avión minutos antes de aterrizar en Siem Reap...¡era todo así!


El vuelo tenía que salir a las 07:45 pero ha despegado  a las 08:11. Justo al entrar al avión de Thai Smile nos han dado para rellenar 3 hojas. Piden una foto de carnet para el visado, me lo había dicho Ada, que viajó a Camboya hace un mes. Tenía que cogerlos en casa pero me olvidé. Busqué bien por el monedero y vi que tenía dos fotos de carnet de cuando renové el carnet de conducir, como nunca hago limpieza de monedero de lo vaga que soy… Pero por lo visto, no me ahorré nada, pues al ver que yo llevaba las fotos de carnet no nos las pidieron, pero sacaron dinero por otra parte.

Aterrizamos en Siem Reap a las 08:45. En el avión nos sirvieron comida, pero era pollo así que solo nos comimos la fruta.  El visado para entrar en Camboya cuesta 30$ (26,43€). No aceptan tarjeta de crédito y sólo teníamos euros así que nos cobraron 35€ (39,73$) porque les vino de gusto. Es ilegal hacer esto, pero se ve que lo hacen, así que si no te sacan dinero por una razón, te lo sacan por otra. Y son los mismos oficiales los que lo hacen… En el aeropuerto de Bangkok queríamos cambiar euros por dólares pero nos dijeron que no tenían (sabíamos que la moneda utilizada en Camboya es el dólar, aunque su moneda es el Riel, de hecho, cuando pagas en dólares te devuelven el cambio en riels, pero todos los precios están en dólares). Empezó mal nuestro primer día en Camboya. 

Tras obtener el visado cogimos nuestra maleta, curiosamente, allí sí que había un lugar donde podías cambiar… A la salida del aeropuerto, que por cierto es muy pequeñito, nos esperaba el conductor del hotel que llevaba el tuktuk. El transporte estaba incluido en el precio del hotel. Estuvimos alojados dos noches en el hotel Villa Nanda y nos costó 55€ + 10$ (unos 64€). Personalmente me gustó mucho más el hotel en el que pasamos la última noche antes de volver a Tailandia, era céntrico y más barato, se llama Moon Flower Residence.  

Del aeropuerto de Siem Reap a nuestro hotel

Dejamos nuestras maletas y le dijimos al dueño del hotel que queríamos ir a Angkor y al día siguiente a Kulem National Park. Nos dijo que no teníamos suficiente tiempo para visitar Angkor, eran las 10:15. Le dije que entonces podíamos ir a Kulem y me dijo que a las 12 cerraban la carretera para subir, porque es muy estrecha y es de sentido único, y a partir de las 12 es para bajar. Espero que fuera verdad que era hasta las 12 y que realmente no tuviéramos tiempo para llegar, todavía ahora lo dudo y me siento algo estafada. Le pedí que me dijera que podíamos hacer y nos sugirió visitar un museo, pero no queríamos visitarlo. Así que nos propuso ir a Tonlé Sap. Una excursión que pintaba muy bien y además era eco-turismo. Ya…. Pintaba muy bien, íbamos a ir a un bosque flotante súper lindo, en las fotos. Fue una excursión muy cara para lo que ves y no nos gustó para nada, pero aparentemente engañan a mucha gente para que vayan allí. Lo mejor de la excursión fue el trayecto en tuktuk. El hombre del hotel nos dijo que el conductor del tuktuk nos llevaría y nos traería de vuelta al hotel por 15$ (13,21€). Después nos llevaría a un barco grande por un canal, pasaríamos por un pueblo flotante de pescadores donde podríamos visitar un templo (eso me interesó), luego volveríamos a la barca grande que nos llevaría a un lugar donde se encuentran unas barquitas pequeñas que te llevan por el bosque flotante, después se vuelve a la barca grande que nos llevaría a dar una vuelta por el Tonlé Sap que durante la estación de las lluvias representa la mayor extensión de agua dulce del sudeste asiático. 

En total la excursión fueron 15$ por el tuktuk, 15$ a persona por la barca grande y 10$ por la barca pequeña. Nos pareció muy caro (48,45€), sobre todo comparado con lo que pagamos en Tailandia, pero estábamos solamente dos días en Siem Reap y la excursión pintaba interesante, en especial el bosque flotante, ya que nunca habíamos visto algo parecido, de hecho no sabía ni que existían. Además, tendríamos la oportunidad de ir por el lago más grande del sudeste asiático.

Ahora os voy a contar la realidad que vimos, pero desde un principio NO OS RECOMIENDO ESTA EXCURSIÓN. El tuktuk nos llevó por carreteras en las que pudimos ver la verdadera Camboya: familias unidas, trabajando con sus niños, cada casa tenía perros y gallinas, algunas vacas. Vimos cómo recolectaban y secaban el arroz vimos la vida de allí. Llegamos donde teníamos que recoger el ticket de la barca, pagamos los 30$ y fuimos al lavabo. Continuamos por la carretera de barro con campos de cultivo al principio, y después se fueron inundando poco a poco hasta convertirse en agua.
Recolectaban arroz, de camino a Tonlé Sap
Llegamos al lugar donde recogían los tickets, dos niños nos acompañaron a la barca grande. Luego descubrimos que ellos conducirían nuestra barca. Descripción de lo que era realmente una barca grande: barquita realizada de madera, muy cutre, con un motor que era de un coche o de un camión. Para manejarla había un volante de un coche puesto en un palo de hierro, en la base de éste había una cuerda que según girando a la izquierda o a la derecha se enrollaba en el palo y la cuerda salía de allí y rodeaba los lados del barco hasta llegar al fondo donde está la hélice. Así que la cuerda se enrollaba…el acelerador en una cuerda que iba atado en un pedal que tenía el niño a los pies. El cable iba de allí hasta el motor pasando por debajo de las tablas de madera y estaba atado al gatillo del acelerador del motor, con una cuerda. Funciona, pero no es nada seguro. Los niños que condujeron tenían 15 años. Pero vamos, que por ese canal vi a niños de unos 6-8 años solos en barcas a motor de unos 6 metros, sin ningún mayor supervisando.

El barco...

Un niño, sólo, en la barca...


Los niños nos enseñaron la escuela dónde iban, parecía que no había mucha actividad, de hecho parecía abandonada. Les pregunté si tenían fiesta y por eso no iban a la escuela y se rieron. Luego pasamos por las casas flotantes del pueblo de Kampong Khleang. Tenían las gallinas debajo de las casas, como en redes. Después nos enseñaron un restaurante donde cocinaban cocodrilo, pescado, conejo y serpiente. Le expliqué que éramos veganos, y se rio, una vez más.

La escuela, no parece que tenga mucha actividad


Una casa flotante
Después, llegamos al lugar donde se cogen las barquitas pequeñitas. Allí empezó a darme cuenta de que era todo una mafia, un timo para los turistas. Alex fue a pagar el billete y al volver me dijo que había comprado unas libretas por 5$ (4,41€) para los niños y que el dinero iba destinado a la escuela. Yo le dije que lo devolviera pero dijo que se lo había dado directamente a los niños. Estaba convencida de que los niños lo devolverían para así poder timar a los siguientes turistas (había mucha gente engañada en aquel lugar).

Las barquitas pequeñas y el floating market...bonito color de agua, y encima lleno de envases
Cogimos la barquita pequeña y fuimos por el bosque y apareció el puto floating market (mercado flotante). Y sí, utilizo el adjetivo puto. Se acercó una chica que quería vendernos refrescos y comida. Vi que estaba todo muy bien montado. Le dije que nunca bebíamos refrescos y tampoco comíamos nada de todas aquellas cosas procesadas que tenía a la ventar. Nos dijo que compráramos agua, pero le enseñe una botella grande que llevaba conmigo. Luego, nos obligó a comprarle algo al conductor de la barca y él dijo que no quería nada, porque además él también tenía agua. Entonces, mi nivel de mosqueo aumentó. La mujer subió la tonalidad de su voz, parecía enfadada con el conductor que se sentía avergonzado y nos dijo la chica que el conductor quería, casualmente, el paquete de magdalenas más grande. Le dije que yo no iba a comprar aquello… ¡Y volvieron las libretas! Nos dijo que las compráramos para dárselas a los niños de la escuela. Imaginaros lo furiosa que estaba yo….le dije que ya habíamos comprado y que queríamos continuar con nuestro trayecto. Entonces me ofreció lápices. Le dije que no, que no quería nada, y que estaba ya harta de todo aquello. Me puso una lata de Coca-Cola delante de mí, la cogí y se la devolví, y también la caja de magdalenas. Eso nos amargó la vuelta por el bosque flotante. Para rematar, el hombre nos dejó en el restaurante que nos enseñaron los niños, yo le dije que nos dejara en el otro lugar donde habíamos cogido la barquita pero al parecer los niños se encontraban en el restaurante, lo tenían todo calculado para sacar dinero a los turistas. La camarera del restaurante no nos dejó tranquilos.

El floating forest...el bosque flotante.



 Nos dijo que fuéramos a mirar la granja de serpientes, cocodrilos…básicamente animales enjaulados preparados para ser asesinados cuando algún turista picara. El niño estaba acariciando dos conejos que tenían en una jaula. Le pregunté si eran para comer y me dijo que cuando alguien los quisiera, sí. Se me paró el corazón, me hubiera gustado llevármelos. De pequeña antes de tener a Homer, tenía dos conejos y desde entonces fui incapaz de comer conejo. Quería marcharme de aquel restaurante lleno de crueldad y timo. Bueno, para mí, todos los restaurantes que no son veganos están llenos de crueldad y por eso no voy.

Continuamos nuestro viaje hasta el lago, volviendo a pasar por donde se cogían las barcas. Poco después llegamos al lago Tonlé Sap por donde deberíamos haber dado una vuelta, ja ja ja, como se lo flipan. Los niños intentaron entrar y una ola enorme movió mucho el barco (sin llegar a volcarlo) y volvieron hacia atrás. Vi la muerte, en serio. 

Entrando en el Tonlé Sap, antes de la ola que casi nos vuelca...

Volvimos atrás y pasamos de nuevo por donde cogimos el barquito, por el restaurante, por el pueblo y finalmente terminamos con aquella terrible excursión… ¡y el niño nos pidió dinero! Le dije que ya le habíamos comprado libretas y me las enseñó (todavía no las había devuelto, pero seguro que las devolvió más tarde). Al bajar del barco nos esperaban dos niñas pequeñitas, de unos 4 años, con unos cuadros de la excursión dónde había pegada una foto nuestra, muy cutre. Les dije que no que no y que no, pero al ser tan pequeñas, de 10$ (8,82€) por foto terminaron, sin yo pedir rebaja, a 2$ (1,76$). Era horrible aquella cosa, pero pensé que así podría ayudarla. Pero luego vi que fue corriendo hacia unos hombres y se lo entregó a ellos, había cometido un error.


¿Es cutre o no? 

Cuando volvimos a tierra y contentos por poder volver a Siem Reap y dejar aquel lugar

En conclusión, la excursión está pensada únicamente para estafar a gente, ni ecoturismo ni nada, estafa. Las barcas no son seguras además si te pasa algo con aquellas barcas el seguro no lo cubre porque no están en regla. Si vais a Camboya, a Siem Reap, NO VAIAIS A TONLE SAP NI KAMPONG KHLEANG, ES UN TIMO MUY BIEN ORGANIZADO Y EL AGUA NO ES AZUL COMO MUESTRAN EN LAS FOTOS, ES MARRÓN. Dudo que el dinero que pagas para realizar la excursión vaya para financiar la escuela, se veía abandonada y casualmente dentro no había ningún niño estudiando.

Por el floating forest

Fue un error nuestro, debería haber buscado información por internet antes de ir, la busqué después y había comentarios buenos y comentarios malos. Lo que es verdad es que iban muchos turistas (engañados como nosotros, porque el hombre del hotel nunca nos dijo como eran las barcas, como era el agua, que la barca la conducían unos niños que deberían estar en la escuela y tampoco hicimos una vuelta al lago…por aquel motivo no me acabó de convencer el hotel en el que nos alojamos, porque fue el hombre que nos lo aconsejó y en principio decía que él, como propietario del hotel, quería aconsejar bien a la gente, para que no se aprovecharan de ellos). OS RECOMIENDO COGER EL BILLETE PARA DOS DÍAS A ANGKOR, SIN DUDARLO. 


Volvimos hacia Siem Reap, preguntamos al conductor del Tuktuk si nos podía dejar cerca de un restaurante vegano, llamado Vibe, delicioso. Nos dejó cerca del mercado a unos 10 minutos caminando del restaurante. El restaurante está muy bien, con postres veganos y crudiveganos, con verduras fermentadas…muy similar a lo que comemos en nuestra casa. Empezamos a comer a las 16h y justo empezó a llover muy fuerte, tuvimos que esperar en el restaurante hasta que la lluvia cesó. En aquel restaurante aceptaron tarjeta de crédito (no es algo común en Camboya).

Tacos veganos en Vibe
Hamburguesa vegana, patatas de boniato y encurtidos

 Llamamos a nuestro tuktuk para que nos viniera a buscar y fuimos al hotel donde nos duchamos y miramos unos documentales sobre el Angkor Wat. Después llamamos a nuestro tuktuk para que nos llevara al restaurante vegano Chamka. Cenamos y allí también aceptaban tarjeta de crédito. Dimos otra vuelta por el mercado y a las 23h volvimos al hotel. Quedamos con el chico del tuktuk para salir a las 5 de la mañana hacia Angkor. Nos duchamos otra vez y fuimos a dormir.

El market


Curry 

Ensalada de mango verde (no maduro)

Setas ricas ricas

Summer spring rolls...deliciosos!

Espero que os sirva de ayuda esta entrada para no cometer el error que cometimos nosotros :)

Un beso,

Nai

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